Un inventario de dudas
Articulo

Un inventario de dudas

Por Heber Futuri
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Apr 30, 2026
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5 minutos de lectura aproximada

Nací dentro de un museo de historias fabulosas, anécdotas que se reproducen como bacterias . La familia —testigo certificado de leyendas y seres encantados, según ellos —curntan sus avistamientos con la precisión de un detective que no tienen licencia. Y yo ahí, prestando atención, tratando de traducir. ¿Verdad o consecuencias del alcohol matutino? ¿Brujería o deterioro neurológico progresivo? Esas eran las opciones. No hay otras.

Tengo una teoría propia. Documentada mediante la observación de más de veinte años de conversaciones familiares, El alcohol temprano genera avistamientos. Punto. Los demonios y el alcohol son compuestos hermanos. Los avistamientos son simplemente alucinaciones con contexto folklórico, mejoradas y desmejoradas generación tras generación por hombres y mujeres que bebían desde los doce años. O simplemente una herencia de problemas psicologicos.

Pero aquí viene la pregunta que me carcome desde la primera historia:

Si una multitud cree en algo, ¿se convierte en verdadero? Si el río suena ? es por qué piedras trae?

No encuentro respuesta. Sigo buscando. Con los ojos abiertos de par en par. Con la mente tan abierta que se me podría caér el cerebro. Mentes débiles, dicen. Mentes hipersensibles, alegan. Pero han pasado veinte siglos y nadie—nadie—ha escrito un estudio serio. Nadie ha documentado la estructura molecular de un espectro. Nadie sabe qué energía los mueve, de qué están hechos, qué nivel de razonamiento poseen.

Eso me da curiosidad. No miedo. Curiosidad pura.

Espero. Atento y desatento simultáneamente. Esperando el primer contacto para analizarlo como lo que debería ser: un fenómeno, no una leyenda. Un objeto de investigación, no un relato roto.

Y cuando ocurra—si ocurre—estaré ahí. Con las preguntas que han esperado muchos años. Con las manos sin temblar y la cabeza perfectamente clara.